¿Cómo es vivir en Nueva York? En los años que llevamos en la Gran Manzana, nuestra respuesta ha ido transformándose tanto como su skyline.

Sí, a veces te sientes como en una película y parece que el corazón te vaya a estallar. Pero, a menudo, también es una experiencia extrema y disparatada, que te pone contra las cuerdas y te desafía a seguir creciendo y aceptando que tu hogar nada tiene que ver con un decorado de cine.

Hoy queremos compartir 10 cosas que hemos aprendido viviendo en Nueva York, desde dentro y sin edulcorar. ¿Cuáles añadirías tú?

Cosas que aprendes al vivir en Nueva York - Postales de Nueva York

Lo que hemos aprendido viviendo en Nueva York

En A Nueva York escribimos una sección llamada ‘Como un neoyorquino’ en la que compartimos la ciudad desde dentro. Puedes leer también estos artículos:

1. A disfrutar de cada estación del año

Quizás porque el invierno parece infinito y el otoño y la primavera duran un suspiro, tras un tiempo en Nueva York aprendes a disfrutar de los pequeños placeres de cada estación.

Del confort de un café caliente cuando los árboles están desnudos, el cielo gris y las corrientes heladas se cuelan entre los pliegues de tu bufanda. De la alegría y la paz de una tarde de primavera paseando entre narcisos y tulipanes recién plantados.

De una tarde de verano sentado en una terraza o un banco callejero, con una cerveza fría o un café con hielo y esa humedad pegajosa que no desaparece ni al caer la noche.

 

En nuestro calendario de Nueva York encontrarás ideas para disfrutar de cada estación del año, sin importar qué temperatura marque el termómetro.

Cosas que aprendes al vivir en Nueva York - Otoño en Bedstuy Brooklyn

2. A convivir con el FOMO (Fear of Missing Out)

Te acabas de mudar a Nueva York y todavía no te has aprendido ni tu nuevo número de teléfono, pero ya sabes qué es el FOMO: la ansiedad de saber que en la ciudad están pasando mil cosas a la vez y tú te las estás perdiendo, porque la ciencia no ha avanzado lo suficiente como para clonarte y estar en todas partes.

Conciertos, alfombras rojas, espectáculos callejeros, inauguraciones… Elijas el plan que elijas, siempre habrá otro más prometedor y nunca llegarás a todo.

Querer estar despierto 24 horas es un aspecto de la ciudad que nunca duerme que no habías previsto, pero con el que seguro que convivirás.

3. …y a practicar el JOMO (Joy of Missing Out)

Aunque, al cabo de un tiempo, y para conservar tu salud mental, acabas pasándote a las filas del JOMO: el placer de dedicarte a lo que más te apetece y no preocuparte de qué planes ofrece ese día la ciudad.

Una mañana en pijama, un desayuno tranquilo en tu barrio, un paseo por el parque o por el mercado… ¡Incluso los incombustibles neoyorquinos necesitan bajar el ritmo de vez en cuando!

Paseando por las calles de Fort Greene, en Brooklyn

4. El significado del privilegio

Aunque la vida aquí no sea sencilla, o quizás precisamente por esto, vivir en Nueva York nos ha hecho mucho más conscientes de lo privilegiados que somos.

Privilegiados por poder usar el metro a diario, cuando tantísimas personas con algún problema físico no tienen acceso a este transporte por la falta de ascensores en las estaciones.

Por poder pagar un seguro de salud que nos permite ir al médico o comprar medicamentos si lo necesitamos, cuando tanta gente queda al margen del perverso sistema sanitario estadounidense.

Privilegiados por poder pagar una compra llena de frutas y verduras en el supermercado, cuando tantos tienen que recurrir a la comida rápida, que muchas veces es escandalosamente más barata.

Privilegiados por poder luchar contra las adversidades que se nos presentan, porque tenemos energía y las necesidades básicas cubiertas

Podría no ser así: Nueva York es despiadada cuando te falla alguno de esos pilares.

Guía de la High Line - Pasarela del Chelsea Market

5. A reenamorarnos de la ciudad

Durante los primeros meses en la ciudad, tienes la sensación de que jamás dejará de sorprenderte.

¿Cómo vas a acostumbrarte a los rascacielos descomunales que crecen de la noche a la mañana? ¿A la octogenaria con gafas de Tiffany paseando a un perro mejor vestido que tú en un carrito? ¿A cruzarte por la calle con el actor que viste anoche en una serie de Netflix?

Pero, un día, pasa. Te has acostumbrado a la locura neoyorquina y caminas a toda prisa sin mirar hacia arriba ni ver qué sucede a tu alrededor. Y es que toda relación necesita que la cuiden, y la que tienes con la Gran Manzana, también.

Tras tantos años aquí, hemos aprendido a reenamorarnos de la ciudad continuamente, a caminar con los ojos bien abiertos y a buscar nuevos planes para no dejar nunca de asombrarnos de nuestro hogar. ¡Escribir esta guía de Nueva York es una gran excusa!

 

¿Tú también necesitas reavivar la llama con Nueva York? Prueba con estos planes originales, estos museos menos conocidos o estos lugares secretos.

Cosas que aprendes al vivir en Nueva York - Brooklyn

6. A consumir de manera más consciente

Es difícil no convertirte en un consumidor desenfrenado en la cuna del capitalismo: en Nueva York, todo a tu alrededor te pide a gritos que gastes más, más, y más.

El dinero es el combustible que mueve la ciudad y, aunque no todas las implicaciones son negativas (Nueva York no sería Nueva York sin la ambición de sus habitantes), es fácil caer en la trampa de vivir para trabajar y para gastar en cosas que no necesitas y que acaban abarrotando tu piso diminuto.

Algo que nos ha ayudado a consumir de manera más consciente es que, en los barrios, los vecinos intercambian muchísimos objetos de segunda mano. A veces, los dejan frente a sus casas con un cartel de Free. Otras, los publican en las redes y los interesados van a recogerlos a su casa.

Saber que si necesitamos algo es probable que podamos obtenerlo de segunda mano, o que podemos donar lo que ya no usamos a algún vecino que lo aprovechará, nos ha hecho mucho más conscientes de en qué invertimos el dinero.

Visitar FAO Schwarz - Jugueterías de Nueva York

7. Todo es temporal

Un día, como cada mañana, pasas por tu cafetería favorita antes de ir a trabajar… y ya no está. En la puerta, te saluda un cartel de For Rent.

Y es que, en Nueva York, todo cambia muy rápido y los negocios se renuevan continuamente, ya sea porque el alquiler sube demasiado y no pueden permitírselo o porque los propietarios se lanzan a la siguiente aventura.

Esa transformación continua que invita a nuevas ideas y proyectos es una de las razones por las que la ciudad es tan adictiva.

Pero, cuando no estás de paso sino que intentas convertir Nueva York en tu hogar, también es duro ver cómo tus lugares de referencia se marchan (sobre todo si es por culpa de la especulación inmobiliaria).

A veces nos sentimos como abuelos nostálgicos recordando cómo era nuestro barrio hace tan solo 5 años…

Le Pain Quotidien, una de las mejores cafeterías de Nueva York

8. La importancia de la diversidad

Si subes a cualquier línea del metro de Nueva York y recorres diez o quince estaciones, es muy probable que, durante el trayecto, te cruces con una muestra de neoyorquinos tan heterogénea como las calles de la ciudad.

Aquí conviven mil y un colores de piel, idiomas, peinados, gastronomías, tipos de ropa, ideas, religiones… Y ese batiburrillo tan excéntrico, esa diversidad tan enriquecedora, es una de las cosas que más echamos de menos cuando viajamos a otros lugares.

Y no solo eso; compartir ciudad con tantos tipos de personas también nos hace ser mucho más conscientes del larguísimo camino hacia la igualdad racial y de género que aún queda por recorrer en Estados Unidos, donde el sistema todavía pone obstáculos en el camino de muchos de sus habitantes y donde las pelis o la televisión rara vez representan la diversidad que tan cotidiana resulta en cualquier calle de Nueva York.

Cosas que aprendes al vivir en Nueva York - Diversidad

9. A recordar por qué estamos aquí

Vivir en Nueva York es una montaña rusa que te lleva a través de todas las fases posibles. Hay momentos de euforia y de felicidad en los que no imaginas cómo podrías vivir en otro lugar. Pero también momentos de soledad en los que estás rodeado de millones de personas y sientes que nadie levanta la mirada ni te ve.

Momentos de frustración en los que sientes que la ciudad es una batalla constante y que jamás saldrás vencedor. Momentos en los que estar tan lejos de los tuyos se hace más cuesta arriba de lo habitual, momentos de agotamiento en los que harías desaparecer los coches, la suciedad y el frío.

Sinatra cantaba que If I can make it there I’ll make it anywhere, y es cierto que Nueva York es un aprendizaje constante y te curte día a día.

Pero también tienes que tener muy presente por qué estás aquí, grabártelo a fuego en la piel y caminar con decisión. Porque, aunque las calles y avenidas estén numeradas, perder el norte es muy fácil. Guía de Williamsburg, Brooklyn - Arte urbano y mural de Mona Lisa

10. A inundarnos de su energía

Más arriba hemos compartido algunas de las sombras de vivir en Nueva York, pero queremos terminar este artículo con una de las grandezas de la ciudad: su energía imparable.

En Nueva York, todas las personas con quienes te cruzas tienen un sueño, un objetivo, un proyecto en el que trabajan de manera incansable. Los neoyorquinos luchan, caen, se levantan, se reinventan y siguen luchando por sus ambiciones.

Y esos sueños, ese tesón, esa creatividad, son contagiosos. ¿Alguna vez has sentido que Nueva York emana una energía especial? Cuando te encuentra y te inunda, de repente tú también te ves capaz de cualquier cosa.

Disfrútala. Llegarán otros momentos difíciles, la ciudad te sacará de tus casillas de nuevo. Pero, ahora mismo, Nueva York y tú latís al mismo ritmo. Y lo demás puede esperar.

Cuéntanos, ¿has vivido alguna de estas situaciones durante tus viajes? O, si tuviste oportunidad de vivir en Nueva York durante un tiempo, ¿también te sentiste así a veces?

Código de confianza

Si compras a través de algunos de los enlaces de A Nueva York, nos dan una pequeña comisión. Así podemos compartir guías gratis, independientes y sin anuncios. ¡Gracias! Nuestro código de confianza.

45 consejos para viajar a Nueva York

¿Quieres recibir las nuevas guías de Nueva York?

Suscríbete gratis a nuestra newsletter y te enviaremos los '45 consejos para preparar tu viaje a Nueva York'